domingo, 13 de noviembre de 2016

19 días y 500 noches - Joaquín Sabina



Letra de 19 días y 500 noches

(Letra y música de Joaquín Sabina)


Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo,
en un whiskey on the rocks,
en vez de fingir, o estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.

De pronto me vi, como un perro de nadie ladrando,
a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios,
y escarcha en el pelo.

Tenían razón, mis amantes en eso de que antes,
el malo era yo,
con una excepción, esta vez, yo quería quererla
querer y ella no.

Así que se fue, me dejó el corazón en los huesos
y yo de rodillas,
desde el taxi y haciendo un exceso,
me tiró dos besos... uno por mejilla.

Y regresé, a la maldición del cajón sin su ropa,
a la perdición de los bares de copas,
a las cenicientas de saldo y esquina,
y por esas ventas del fino Laína,
pagando las cuentas de gente sin alma
que pierde la calma con la cocaína,
volviéndome loco, derrochando la bolsa y la vida,
la fui poco a poco, dando por perdida.

Y eso que yo, para no agobiar con flores a María,
para no asediarla con mi antología
de sábanas frías y alcobas vacías,
para no comprarla con bisutería,
ni ser el fantoche que va en romería,
con la cofradía del Santo Reproche,
tanto la quería, que tardé en aprender a olvidarla,
19 días y 500 noches.

Dijo hola y adiós, y el portazo sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que así, se vengaba a través del olvido,
Cupido de mí.
No no pido perdón, ¿para qué?
si me va a perdonar porque ya no le importa
siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga
y la falda muy corta.

Me abandonó,
como se abandonan los zapatos viejos,
destrozó el cristal de mis gafas de lejos,
sacó del espejo su vivo retrato,
y fui tan torero por los callejones del juego
y el vino, que ayer el portero
me echó del casino de Torrelodones.
Qué pena tan grande, negaría el Santo Sacramento,
en el mismo momento que usted me lo mande.

Y eso que yo, para no agobiar con flores a María,
para no asediarla con mi antología
de sábanas frías y alcobas vacías,
para no comprarla con bisutería,
ni ser el fantoche que va en romería,
con la cofradía del Santo Reproche, tanto la quería,
que tardé en aprender a olvidarla,
19 días y 500 noches.

Y regresé, a la maldición del cajón sin su ropa,
a la perdición de los bares de copas,
a las cenicientas de saldo y esquina,
y por esas ventas del fino Laína,
pagando las cuentas de gente sin alma
que pierde la calma con la cocaína,
volviéndome loco, derrochando la bolsa y la vida,
la fui poco a poco, dando por perdida.

19 días y 500 noches acordes Joaquín Sabina

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